La historia del Villa de Aranda está salpicada de escenarios donde reconocerse y poder reaccionar tras el pobre arranque liguero

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El pobre arranque amarillo, colista con un punto, tiene paralelismos con su pasado en ASOBAL. En la temporada 20-21 con Alberto Suárez al frente del equipo y tras seis jornadas el equipo tan solo contaba con un punto. Además, en la campaña 12-13 con Cuétar al frente del proyecto, misma situación. Los desenlaces fueron diferentes y ahora la escuadra de Javi Márquez ha de escribir su propia historia. Hay esperanza

El arranque de temporada de Tubos Aranda Villa de Aranda sitúa al equipo en una situación delicada, difícil de definir, y que se resolverá como todas las crisis de resultados, con victorias. La primera gran oportunidad llegará este sábado (19:00 h) en el Santiago Manguán.

Un punto de 12 posibles y colista, esa es la cruel realidad de un equipo que por méritos ha demostrado más balonmano, pero que más allá de calendarios debe reaccionar de inmediato. Pero esta no es la única ocasión en la que la escuadra amarilla ha atravesado por esta situación en Liga ASOBAL. Hay varias capítulos anteriores que terminaron con suerte dispar.

La más reciente en la temporada 20-21 con el Alberto Suárez al frente del equipo y la anterior la temporada de estreno de Jacobo Cuétara como técnico (13-14) -la segunda del club en su historia en la máxima categoría-.

El Villa de Alberto Suárez en pandemia

En ambas ocasiones el equipo sumaba tras las seis primeras jornadas tan solo un punto en su haber. Bien es cierto que el final fue diferente. Con el asturiano y en la temporada de las restricciones por la pandemia el equipo no pudo contar con el factor ambiente de su público. Después, acabaría ovacionado por el resto de la liga en un emocionante partido ante el Barça en el Príncipe de Asturias, pero descendido a Plata.

En las seis primeras jornadas de aquella temporada, se empató con Cangas en el Príncipe de Asturias, cayendo con equipos de la talla de Cuenca, Ademar, Anaitasuna, Logroño y Guadalajara. Mismos guarismos con los que cuenta en la actualidad el equipo amarillo.

Clasificación final de aquella 20-21 con 18 equipos. / flashscore.es

La primera de las tres permanencias de Cuétara

En el caso del entrenador leonés, el final fue otro. El equipo logró la permanencia –segunda de las cuatro que lograría el club en esa primera aventura en ASOBAL-. Los amarillos solo lograron empatar con Ciudad Encantada en Cuenca en la 3ª jornada. En un arranque donde cayeron ante Huesca, Barça, Logroño, Ademar y Guadalajara. Un punto de 12 posibles.

Clasificación de la 13-14, primera permanencia de Cuétara. / flashscore.es

Resto de arranques en ASOBAL

Más allá del análisis inicial de estas tres temporadas, contabilizando la actual 26-27, en el resto de las seis campañas del club en la máxima categoría, los datos reflejan sitaciones dispares.

En la histórica temporada de debut en ASOBAL (12-13) el equipo de Magí Serra, capitaneado por Diego Camino, sumó seis puntos en el prácticamente primer cuarto de temporada -seis primeras jornadas- la escuadra sumó seis puntos.

Después el curso 14-15, en la 3º del club en la máxima competición -2ª campaña de las tres de Jacobo Cuétara– llegaron los años de bonanza deportiva con un extraordinario arranque, el hasta ese momento mejor de la historia del club, con siete puntos de 12 posibles.

Una historia que se implementaría en la temporada siguiente (15-16) en la que el club alcanzó su techo deportivo con el 8º puesto final (28 puntos) en la última campaña de Cuétara al frente los amarillos. El equipo mejoró su mejor arranque de la temporada anterior con 8 puntos de 12 posibles.

Luego llegaría el año que puso fin al lustro amarillo en ASOBAL. Cambio de entrenador con el vallisoletano Álvaro Senovilla en el banco y un club buscando la reconstrucción económica. La 16-17 no pintaba mal al inicio con seis puntos de 12 posibles, pero el descenso se consumó en la última jornada ante Ademar León en el Príncipe de Asturias. Mazazo para la historia del club.

La llegada de Márquez

Con el entrenador manchego el equipo logró de nuevo creer en el potencial que ofrece Aranda dentro de la Liga ASOBAL, por su propia idiosincrasia. El binomio ‘Equipo-Afición’ volvió a funcionar para lograr el ascenso en Burgos y después lograr dos permanencias seguidas y comenzar a establecer las bases de otro, al menos, lustro amarillo.

La primera de Márquez en ASOBAL (24-25) el equipo se quedó al borde de lograr la mejor clasificación histórica superando aquel año de Cuétara (8º, 28 puntos) Con el manchego se logró sumar 26 puntos siendo novenos al final. El arranque fue de tres puntos de 12 posibles.

A continuación, la pasada campaña (25-26) hubo que sufrir de igual manera, pero el equipo logró salvarse tras un espectacular tramo final. El curso comenzó con un balance de seis puntos de 12 posibles midiéndose a Nava, Huesca, Guadalajara, Torrelavega, Logroño y Alicante.

Datos todos en definitiva algunos parecidos y otros más alejados a la realidad actual que hablan de las oportunidades que siempre ofrece el deporte al comienzo de cualquier proyecto. La historia del Villa de Aranda 26-27 está aún por construirse y sus actores serán los responsables de que el cuento acabe en fábula o drama.

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